ANDRES PARRO FOTÓGRAFO DE BODAS Me gusta lo sencillo y fácil, no me gusta lo extravagante, y esto mismo lo traslado a mi fotografía. Quizás esta sea la mejor definición de mi trabajo: Un intruso en el salón. ABC Febrero 2013

Cuando Andrés Parro les plantea a las novias su intención de hacerles fotos en casa mientras se preparan, la mayoría declina la invitación. «No quieren que vea su casa. Algunas dicen que es muy fea, o humilde, o que los muebles son antiguos…». Siempre les responde lo mismo: «Tú, tranquila». Luego se cuela en la vivienda, como un ladrón de las escenas más íntimas de la boda. «Hay muchos nervios: la novia que se prepara rodeada de familiares… Siempre hay unas cinco o seis personas por habitación e imagínate al padre en el salón viendo una de vaqueros y quejándose de lo que le cuesta la boda». Para romper el hielo, Andrés lleva con él un reproductor de música en el que enchufa la música de los Kings of Convenience. «Entonces, todo se convierte en un videoclip. Yo me borro del mapa. Estoy en una esquina, debajo de una mesa, sin hacer ruido, sin decir ‘Ponte ahí’. Es cuando salen a la luz las escenas más reales». La imagen elegida la tomó desde uno de sus lugares invisibles, mientras un escuadrón de mujeres rodeaban a Irizima, una madrileña que llegó a casarse a El Puerto de Santa María (Cádiz) y que no puede reprimir la risa cuando le intentan colocar la combinación. «Pasamos un buen rato». Pese a que también se desplaza por el mundo, la factura en España no se acerca a las que se pagan en EE UU.  Parro, el intruso de los salones.



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Tengo la fortuna de trabajar en lo que me gusta y tengo el año completo de trabajo con mucho tiempo de anticipación.

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